¿Te gustaría conocer la variedad de implantes dentales que existen? En este artículo blog analizamos las principales clasificaciones: por número de piezas, zona de colocación, materiales, conexiones y otros criterios.
También aprenderás a escoger el implante más adecuado para tu caso, descubrirás las tecnologías más avanzadas en implantología y resolveremos las dudas que con más frecuencia escuchamos en consulta.
¡Empecemos!
Tipos de implantes dentales según el tejido
Implantes dentales endo-óseos (intraóseos)
Cuando hablamos de implantes dentales «convencionales» nos referimos casi siempre a los endo-óseos: pequeñas fijaciones de titanio o de aleación titanio-zirconio u otras aleaciones que se insertan dentro del hueso maxilar o mandibular hasta quedar completamente rodeadas de tejido óseo vivo. Esa unión íntima recibe el nombre de osteointegración y es, en esencia, la clave de su extraordinaria fiabilidad: una vez finalizada la cicatrización. El implante funciona similar a una raíz de un diente, y se puede utilizar como fijación de distintos tipos de prótesis.
Dentro de la familia endo-ósea existen varios perfiles geométricos. (esta parte la pondría en un apartado aparte)
- El más extendido es el diseño cónico, cuya silueta imita la raíz natural y permite lograr una estabilidad primaria muy alta en hueso blando sin necesidad de grandes diámetros. Especialmente útil cuando vamos a realizar técnicas de implantología inmediata o carga inmediata.
- Para huesos más densos seguimos empleando con éxito el implante cilíndrico
Implantes yuxta-óseos (subperiósticos)
A diferencia de los implantes endo-óseos, que se alojan dentro del hueso, los yuxta-óseos descansan sobre la parte externa del maxilar, justo bajo la encía, siguiendo con precisión el contorno óseo.
Se trata de una estructura metálica (hoy fabricada en titanio mediante impresión 3D) que actúa como una fina «cimbra» anclada por pequeños tornillos de titanio; de ella emergen uno o varios pilares que afloran a la mucosa y sirven de soporte para la prótesis definitiva. Este concepto nació hace décadas para resolver casos de reabsorciones severas, cuando la altura residual es tan reducida que un tornillo intraóseo convencional resultaría inviable.
Actualmente, reservamos los yuxta-óseos a pacientes con una pérdida vertical extrema que rechazan realizarse injertos complejos o presentan contraindicaciones para ellos (edad avanzada, comorbilidades, historial de injertos fallidos). Gracias al escaneado CBCT y al diseño CAD-CAM, el marco se adapta al milímetro al hueso disponible, disminuyendo puntos de presión y mejorando la cicatrización en comparación con los antiguos modelos prefabricados.
Aun así, exige un control postoperatorio estricto para evitar exposiciones de la malla y mantener una higiene impecable alrededor de los pilares.
Implantes cigomáticos o zigomáticos
Cuando una persona pierde sus dientes superiores y la atrofia avanza, el hueso alveolar puede reducirse a pocos milímetros de altura y densidad; un tornillo convencional no tendría “firmeza” suficiente. Para evitar injertos voluminosos (que alargan los plazos y obligan a tomar hueso de cadera o calota) recurrimos a dos pilares anatómicos que la naturaleza mantiene inalterables toda la vida: el hueso cigomático (pómulo) y la lámina pterigoidea del esfenoides.
Los implantes que se anclan allí son, literalmente, mucho más largos que los habituales: entre 30 y 55 mm los cigomáticos y 15-20 mm los pterigoideos. Esa longitud permite atravesar el maxilar atrofiado y roscar en una cortical densa que no se reabsorbe, garantizando la estabilidad mecánica imprescindible para colocar dientes fijos en cuestión de horas.
El perfil de candidato es claro: hombres o mujeres, habitualmente mayores de 55 años, portadores de dentaduras móviles inestables, que presentan reabsorción severa o han sufrido fracasos previos de injerto. También son útiles en pacientes oncológicos irradiados o en quienes toman medicación antirresortiva, pero necesitan recuperar función y estética cuanto antes.
Tipos de implantes dentales según la cantidad
Implante dental unitario
Cuando falta una pieza aislada, el implante unitario es el tratamiento de elección porque reproduce la biología natural: un tornillo de titanio, que ocupará el lugar de la raíz. Se integra con el hueso y sobre él se atornilla o cementa una corona personalizada.
A diferencia de un puente clásico, el procedimiento no obliga a tallar los dientes vecinos; eso significa que la estructura de las piezas sanas permanece intacta y el hueso que rodeaba al diente perdido sigue recibiendo estímulos masticatorios, evitando la reabsorción que suele producirse bajo un póntico.
La versatilidad actual va mucho más allá de “poner un tornillo y una funda”. Con la planificación digital podemos elegir diámetro, longitud y plataforma exactos para adaptarnos al espesor óseo y al biotipo gingival. La corona, fresada en disilicato o zirconio monolítico, se fija normalmente con un tornillo oculto que facilita su recambio si sufre desgaste o rotura. En muchos casos podemos realizar un implante inmediato, colocando el implante (tornillo) el mismo día de la extracción del diente, también colocando si la situación lo permite una corona provisional atornillada.
Puente implantosoportado
Cuando la ausencia dental afecta a un tramo edéntulo, sustituir cada diente con su propio implante no siempre es necesario ni la opción más eficiente. Tanto desde un punto mecánico como biológico (empeoramos el acceso a la higiene).
En esos casos recurrimos al puente implantosoportado:en el que 2 o más implantes, situados en zonas estratégicas, actúan como pilares fijos y sostienen un bloque protésico que integra los dientes intermedios o pónticos.
Con la cirugía guiada podemos planificar la colocación de los implantes para situarlos en la mejor posición tanto mecánica como estética.
Para muchos pacientes con ausencias múltiples contiguas, es la fórmula que equilibra funcionalidad, tiempo y presupuesto sin sacrificar la salud del hueso ni de los dientes vecinos.
Implantes de arcada completa
Cuando un maxilar ha perdido todas sus piezas, una alternativa a las dentaduras removibles es una prótesis fija implantosoportada.
Esta prótesis de arcada completa (cubre todos los dientes de la parte superior o la inferior) consta de una estructura de titanio que está recubierta de distintos materiales (composite, cerámica o zirconio) y atornillada a implantes situados de manera estratégica en el maxilar o mandíbula.
El número de implantes puede variar dependiendo del caso, localización y calidad del hueso, pero suele rondar entre 4-6 implantes para la mandíbula y 6-8 implantes para maxilar.
En caso de reabsorción ósea severa y falta de encía, la prótesis puede recuperar la estética perdida mediante “encía artificial”, lo que se llama prótesis híbrida (recuperamos tanto los dientes como la encía).
Existe la posibilidad de realizar también una “carga inmediata”, es decir, colocar dientes fijos provisionales el mismo día de la colocación de los implantes, mejorando la función y la estética desde el primer día y evitando prótesis provisionales, por lo que el cambio es inmediato.
Hoy en día hemos visto un gran avance gracias a la odontología digital y a la cirugía guiada, lo que nos permite realizar una planificación muy exhaustiva tanto de la cirugía como de la prótesis, mejorando el resultado estético y haciendo la intervención más sencilla y menos invasiva (en muchas ocasiones no abrimos la encía ni damos puntos).
Podríamos decir que, hoy en día, es el “tratamiento estrella”.
Tipos de implantes dentales según su prótesis
Prótesis fija implantosoportada
Es la solución que más buscan los pacientes que quieren recuperar de nuevo las piezas perdidas mediante ‘’dientes fijos’’. Se trata de una o varias coronas (o fundas) de cerámica (normalmente zirconio), individualizadas para cada paciente (misma forma, color y mordida que sus dientes naturales).
Esas coronas mediante el uso de pilares (piezas intermedias de titanio) van atornilladas a los implantes que están ya integrados en el hueso, recuperando así la función y la estética, además son muy sencillas de limpiar, se cepillan igual que los dientes naturales. Mediante esta solución podemos reponer desde una sola pieza hasta una arcada completa.
Prótesis fija híbrida
Llamamos prótesis híbrida a las prótesis fijas de arcada completa que permiten recuperar también la encía perdida. En muchos casos encontraremos grandes pérdidas de hueso y encía, a causa de la enfermedad periodontal o infecciones o cuando el paciente lleva muchos años con los dientes ausentes. En esos casos de atrofia ósea si hacemos una prótesis fija convencional quedarían unos dientes excesivamente largos, por lo que mediante la prótesis híbrida colocamos encía ‘falsa’ con cerámica o composite que nos permite conseguir un diente de un tamaño natural.
Tradicionalmente, las prótesis híbridas se hacían de resina, pero hoy en día tenemos mejores materiales que ofrecen mejores resultados como el zirconio o PMMA-composite.
Es importante saber que estas prótesis requieren un mejor cuidado y limpieza, y se debe realizar un mantenimiento (desmontaje y limpieza de los implantes y de la prótesis) cada 6 meses para garantizar que los implantes estén sanos.
Prótesis removible implantoretenida – Sobredentadura
En el caso de que no optemos por una prótesis fija, podemos realizar una prótesis removible retenida sobre varios implantes, lo que mejora considerablemente la comodidad y la funcionalidad respecto a las dentaduras postizas convencionales.
Es una prótesis completa similar a una dentadura ‘de toda la vida’ pero que en vez de sujetarse sobre la encía (eso depende de la cantidad de encía que tengamos) se retiene mediante varios implantes (2 o 4, dependiendo del caso y arcada). Esos implantes tienen unos ataches tipo corchete macho-hembra que presenta cierta resistencia al ponerla y quitarla (se puede hacer esa retención más fuerte o floja). Eso, por un lado, evita que la prótesis se mueva tanto al hablar, como al comer, y permite también reducir la parte del paladar que suele ser molesta para los pacientes. Estas prótesis requieren también un mantenimiento para que los implantes estén sanos.
Tipos de implantes dentales según el tipo de cirugía
Tipos de implantes según el tipo de cirugía
Decimos que colocamos un implante inmediato cuando se coloca el implante el mismo día de la extracción del diente, aprovechando el alveolo del mismo (hueso que rodea la raíz del diente) para anclar el implante. Esta técnica, ampliamente estudiada y referenciada en la literatura científica, aporta grandes ventajas respecto a la técnica diferida:
1 – Se reduce el tiempo de tratamiento: Al no tener que esperar a que cicatrice la extracción, podemos reducir el tiempo total del tratamiento entre 3-4 meses.
2 – Se reducen las intervenciones: El paciente tiene que hacerse menos intervenciones (sino sería 1º extracción y a los 3-4 meses la colocación de implante).
3 – Muchas veces evitamos abrir la encía y dar puntos: Al extraer el diente tenemos acceso directo al hueso para colocar el implante.
4 – Nos permite realizar una carga inmediata: Si el implante obtiene la suficiente estabilidad primaria, podemos colocar un diente provisional fijo sobre el implante, por lo que evitamos quedarnos ‘con el hueco’ y llevar dientes desde el primer día.
5 – Podemos colocar un injerto óseo: Podemos rellenar parte del alveolo con un sustituto óseo que evitará que se pierda demasiado hueso después de la extracción, mejorando la estética significativamente.
Sin embargo, esta técnica, aunque es muy fiable y consigue grandes resultados, no siempre es recomendable realizarla, y en muchas ocasiones deberemos recurrir a técnicas convencionales:
1 – Grandes infecciones o quistes alrededor de la raíz del diente
2 – Infección activa (supuración) en el diente
3 – Grandes defectos de hueso o de encía
4 – Extracción compleja
5 – Ausencia de hueso alveolar para anclar el implante
Implantes tempranos
Cuando colocamos un implante entre 6-8 semanas después de haber realizado la extracción, hablamos de un implante temprano. En esa fase ya tenemos el cierre de la encía, pero todavía no ha empezado el remodelado del hueso. Estos casos son especialmente útiles cuando vamos a realizar la colocación de los implantes junto con una regeneración ósea.
Implantes diferidos
Consideremos un implante diferido cuando se coloca una vez se ha producido la cicatrización del alveolo postextracción, es decir, después de haber quitado el diente se ha cerrado la encía y se ha rellenado el hueso. Normalmente ocurre a partir de las 12-16 semanas, aunque dependerá también si había grandes infecciones o defectos de hueso (en ese caso tardará más en cicatrizar).
Este ha sido el método tradicional para colocar implantes dentales, por lo que su eficacia está más que comprobada; se quita el diente, se espera el tiempo necesario a que cicatrice el hueso y después se coloca el implante ya con el hueso totalmente cicatrizado.
Sin embargo, al producirse la cicatrización completa de la extracción vamos a encontrar un remodelado óseo, es decir, el volumen de hueso y encía va a verse reducido. Normalmente esto no impide el poder colocar el implante, pero en zonas anteriores esa pérdida de hueso puede conllevar a no conseguir el resultado estético deseado, y en ocasiones debemos realizar una regeneración de hueso o encía para mejorar la estética.
Tipos de implantes según su material
Para que un implante funcione, debe integrarse al hueso (lo que se conoce como osteointegración), para ello es imprescindible que el material de que esté hecho el implante sea biocompatible, es decir que el cuerpo lo tolere y no produzca rechazo ni una reacción inflamatoria. Existen muchos materiales biocompatibles, pero los más estudiados en implantología son el titanio y el zirconio.
Implantes de Titanio
El titanio ha sido el material con el que comenzó y se desarrolló la implantología, y es el material más utilizado en el mundo debido a su fiabilidad, resistencia y buenos resultados en los estudios científicos (lleva utilizándose desde los años 50).
Los implantes de titanio están fabricados en titanio de grado médico o Ti Grado IV, una aleación de titanio, aluminio y vanadio (Ti-6Al-4V) que se utiliza en múltiples campos de la medicina (ortopedia, traumatología, neurocirugía, etc…). Debido a la alta demanda mecánica que existe en la boca, se han desarrollado nuevas aleaciones de titanio más resistentes (muchas incluyendo zirconio) que soporten mejor las fuerzas que se generan al morder y masticar, como son la aleación Optimun de Klockner o Roxolid de Straumann, que gracias a su alta resistencia permite también utilizar implantes de menor diámetro.
Cabe destacar la importancia de la superficie, la capa externa del titanio de los implantes (normalmente en forma de óxido de titanio) que es en la que se produce la unión al hueso. Esta superficie se modifica de diversas formas, haciéndola más o menos rugosa, incluso bioactiva, para mejorar la unión del hueso al implante y garantizar así una mejor osteointegración.
Implantes de Zirconio
Recientemente, han aparecido los implantes fabricados íntegramente en zirconio, o también llamados implantes cerámicos. Aunque el zirconio también sea un metal (así aparece en la tabla periódica) para odontología se utiliza el óxido de zirconio (ZrO2), es decir, la fase cerámica de este material, sobre todo en fabricación de prótesis (coronas, puentes, pilares, etc…)
En el caso de los implantes el uso del zirconio nos permite conseguir un implante de color blanco, más similar al color de las raíces de los dientes que sustituyen, por lo que en caso de biotipos de encía muy finos, evitamos que se transparente un color gris metálico en la encía. La biocompatibilidad del zirconio también es excelente, igual a la del titanio, y además previene mejor la acumulación de bacterias sobre su superficie.
Sin embargo, la gran limitación de los implantes de zirconio lo encontramos con su comportamiento mecánico: al ser una cerámica carece de la flexibilidad y ductilidad del titanio, por lo que en casos en los que tengamos pacientes muy bruxistas o en zonas de más fuerza masticatoria o demanda mecánica corremos el riesgo de fractura del material. Además, esa limitación también afecta a los componentes protésicos y pilares que se colocan sobre los implantes, por lo que muchas veces las opciones para rehabilitar son limitadas (en muchos sistemas no se pueden realizar prótesis fijas atornilladas, solo cementadas). Sin duda es un material prometedor, pero es necesario una mayor evidencia científica y desarrollo del material para considerarlo como estándar de oro respecto al titanio; aunque en casos en los que no podamos utilizar titanio por causas de alergia o similares es el material de elección.
Tipos de implantes según su conexión
Implantes de conexión externa
El hexágono externo es la primera conexión ideada por Brånemark en los años setenta, nació con un objetivo puramente quirúrgico: facilitar la inserción del implante ofreciendo un apoyo o conexión visible desde la cresta ósea, en el que luego apoyaría y se atornillaría la prótesis. Aquella simplicidad mecánica funcionaba bien en la situación para la que se concibió: maxilares totalmente edéntulos, fuerzas de masticación casi verticales y prótesis fijas atornilladas que repartían la carga entre varios pilares.
Con el tiempo, sin embargo, empezamos a pedirle más. Llegaron los puentes cortos, los unitarios en sectores laterales, los pacientes bruxistas… y con ellos los problemas inherentes a esa plataforma.
Al ser una unión plana, genera un microespacio (llamado científicamente microgap) entre el implante y pilar, que es colonizado por bacterias del medio oral y al estar situada la conexión a nivel de hueso produce una pérdida del hueso marginal alrededor del implante de aproximadamente 1,5mm. Esto ocurría en todos los implantes de conexión externa. También como no es una conexión muy estable, es dada a tener micromovimientos y eso a su vez produce un mayor aflojamiento de tornillos y componentes protésicos. La literatura reporta índices de aflojamiento por encima del 8 % y márgenes de reabsorción que casi duplican a los de las conexiones internas o cónicas. Esos datos, unidos a la evolución del CAD-CAM y a la demanda estética creciente, impulsaron la transición hacia plataformas internas.
¿Significa eso que la conexión externa ha quedado obsoleta? No del todo. Sigue teniendo utilidad en rehabilitaciones extensas atornilladas, donde la facilidad de indexado y la compatibilidad con componentes universales simplifican la logística del laboratorio. También es la plataforma que muchos cirujanos veteranos manejan con total solvencia y que, bien ajustada y protegida por barras rígidas, puede ofrecer resultados clínicos aceptables. Pero cuando se trata de coronas unitarias, sectores de carga oblicua o biotipos gingivales delicados, la evidencia y la experiencia clínica son claras: las conexiones internas o cónicas ofrecen un sellado biológico superior, menos complicaciones mecánicas y una supervivencia ósea más estable a largo plazo.
Implantes de conexión interna
La evolución lógica tras detectar los límites del hexágono externo fue trasladar el acoplamiento pilar-implante hacia el interior del tornillo; así nació la conexión interna. Con el índice geométrico resguardado dentro del cuerpo metálico, dejamos de exponer el micro-gap al hueso y a la encía y conseguimos un reparto de fuerzas más centrado. El resultado inmediato es doble: primero, desaparece gran parte del micromovimiento que aflojaba los tornillos en la plataforma externa; segundo, la línea de unión queda “sumergida”, lo que reduce la infiltración bacteriana y la pérdida ósea crestal.
Esa conexión puede tener una morfología plana (conexión interna clásica) o cónica (conexión de cono morse) en la que al apretar el pilar se produce una soldadura en frío, una unión por fricción que sella esa microunión entre implante-pilar. Este último tipo de conexión, la cónica, es la más avanzada hoy en día, permite incluso enterrar el implante más en el hueso y usar pilares más estrechos (platform-switching) para mejorar la estética gingival en los implantes. Clínicamente, encontramos menor porcentaje de aflojamientos, menor pérdida ósea marginal en los implantes, menor inflamación y mejor estética en la encía.
Por todo ello, la conexión interna se ha convertido en la elección por defecto para coronas unitarias, puentes cortos y rehabilitaciones donde la exigencia estética y mecánica es máxima. En manos experimentadas ofrece una fiabilidad que rivaliza con la raíz natural, con la ventaja añadida de un mantenimiento mecánico y biológico más sencillo y durable en el tiempo.
Cómo elegir el implante dental perfecto para ti
Cada boca es única: forma del hueso, tipo de encía, hábitos, expectativas estéticas… Por eso no existe un “implante universal”. Para acertar sin sorpresas conviene fijarse en cuatro grandes pilares:
1. Tu revisión a fondo
El dentista te hará una radiografía 3D y tomará un escaneo de tus dientes. Con eso comprueba cuánta “base” de hueso tienes y si hay algún problema de encías o salud general (tabaco, diabetes, medicación…). Así sabrá exactamente qué tipo de tornillo y qué tamaño necesitas.
2. La experiencia del profesional
Buscar a alguien que coloque implantes a diario y pueda enseñarte fotos de casos parecidos al tuyo. Un buen implantólogo sabe cuándo usar un implante más corto, cuándo ponerlo inclinado o cuándo conviene esperar un poco más antes de cargarlo con el diente. En Oreka dental contamos con dentistas especializados en implantes dentales y reconocidos a nivel nacional e internacional.
3. La calidad del implante
Trabajamos con las mejores marcas y materiales. Pregunta por marcas reconocidas: vienen con garantías, repuestos exactos y estudios que avalan su duración.
4. El tipo de Prótesis
Te explicaremos que tipo de prótesis se adapta mejor a tu caso, y te explicaremos el paso a paso que daremos para conseguir la sonrisa que buscas.
Ahora conoces todos los tipos de implantes dentales, cómo se clasifican, la tecnología más puntera y las claves para elegir la mejor opción. Si te ha resultado útil, compártela con quien lo necesite y, si aún tienes dudas, visita nuestra página especializada en implantes dentales en Bilbao y contacta con nosotros: estaremos encantados de ayudarte.
